Antes de tocar nada: tres comprobaciones
1. Ten clara la situación de la herencia
Puede parecer un detalle, pero no lo es: según el Código Civil, hacer ciertos actos con los bienes de una herencia (venderlos, regalarlos o deshacerte de ellos) puede entenderse como que aceptas la herencia, aunque no hayas firmado nada. En Cataluña rige el Código Civil catalán, con reglas parecidas.
Si sabes que la herencia es sencilla, no hay problema. Pero si tienes dudas, por ejemplo porque podría haber deudas, consulta con una notaría antes de vaciar. Existen fórmulas como la aceptación «a beneficio de inventario» que te protegen.
2. Busca los papeles importantes
Antes de retirar nada, dedica un rato a localizar la documentación. Suele estar repartida en cajones, carpetas, libros o cajas de zapatos. Busca especialmente:
- Escrituras de la vivienda y de otros inmuebles.
- Testamento, o el certificado de últimas voluntades, que se pide al Ministerio de Justicia.
- Pólizas de seguros, incluidos los de decesos y de vida.
- Libretas, extractos y documentos bancarios.
- Recibos de luz, agua, gas, comunidad e IBI: los necesitarás para cambiar titulares o dar de baja.
- Joyas, dinero en efectivo, llaves y documentos personales.
3. Haz fotos de todo
Recorre la casa con el móvil y fotografía cada estancia y los objetos de valor. Te servirá como inventario y evita malentendidos entre herederos: todos pueden ver lo que había sin necesidad de estar allí.
El método de las cuatro cajas
La forma más sencilla de avanzar es clasificar todo en cuatro grupos. Pueden ser cajas, zonas de una habitación o etiquetas de colores:
- Guardar: lo que tú vas a conservar.
- Familia: lo que quieren otros familiares. Haced una lista compartida y repartid por turnos para que sea justo.
- Donar o vender: lo que está en buen estado y puede servir a otra persona.
- Reciclar o tirar: lo que ya no tiene uso.
¿Y los objetos con valor sentimental?
Son los más difíciles. Un truco que funciona: guarda una pieza representativa (una taza, un reloj, una carta) y fotografía el resto. Las fotos y las cartas se pueden digitalizar, así ocupan poco y se pueden compartir con toda la familia.
Qué hacer con cada cosa
- Muebles en buen estado: tiendas de segunda mano, aplicaciones de venta entre particulares o entidades sociales que los recogen.
- Ropa y textil: contenedores de ropa de entidades sociales o roperos parroquiales.
- Electrodomésticos: si compras uno nuevo, la tienda está obligada a recoger el viejo. Si no, llévalos al punto limpio (deixalleria) de tu municipio.
- Medicamentos: nunca a la basura. Llévalos al punto SIGRE de cualquier farmacia.
- Papeles con datos personales: destrúyelos (trituradora o cortados) en lugar de tirarlos enteros.
- Todo lo demás: separa vidrio, papel y envases, y lleva al punto limpio lo voluminoso o lo que no puede ir al contenedor.
Cuándo tiene sentido pedir ayuda
Hay casas que se vacían en un fin de semana con la familia y otras que no. Plantéate contar con un servicio profesional si:
- Vives lejos o no tienes tiempo para ir muchos días seguidos.
- Hay mucho volumen, muebles grandes o un piso alto sin ascensor.
- Emocionalmente se te hace muy cuesta arriba.
- Necesitas entregar o vender la vivienda en una fecha concreta.
Lo ideal es hacer tú la parte personal (papeles, recuerdos y lo que quiere la familia) y dejar la parte física a profesionales. Aparta antes lo que quieras conservar: así el presupuesto es exacto y no se pierde nada importante.
En resumen
- Aclara la situación de la herencia antes de deshacerte de nada.
- Localiza escrituras, seguros, documentos bancarios y recibos.
- Fotografía la casa como inventario.
- Clasifica en cuatro grupos: guardar, familia, donar o vender, reciclar.
- Da una salida responsable a cada cosa: entidades, punto limpio, punto SIGRE.
- Pide ayuda para la parte física si te falta tiempo o fuerzas.
Esta guía es orientativa y no sustituye el asesoramiento de un profesional (notaría, abogado o gestoría) en cada caso concreto.